Ni siquiera las semifinales del Clásico Mundial 2026 con Italia comparan con el rugido del Universitario. Tras su histórica actuación al frente de la selección europea, Francisco Cervelli confesó en Abriendo el Podcast los nervios que sintió en jugar un Caracas-Magallanes.
El exreceptor admitió que, pese a su trayectoria, la atmósfera del eterno rival en la LVBP fue un bautizo de fuego inolvidable.
Cervelli posee una trayectoria de 13 campañas en Grandes Ligas donde vistió los uniformes de los Yankees de Nueva York, Piratas de Pittsburgh, Bravos de Atlanta y Marlins de Miami.
El ex receptor jugó en la LVBP con los Cardenales de Lara y por último, con los Navegantes del Magallanes en la 2012-2013, en lo que fue su última incursión en la pelota venezolana.
Durante la entrevista, Francisco Cervelli recordó sus raíces en Venezuela, en su natal ciudad de Valencia, donde se formó como pelotero hasta el momento de firmar al profesional. Asimismo, el receptor manifestó que uno de sus sueños siempre fue el jugar con el Magallanes, sueño que cumplió en el año 2012.
Es de recordar, que Cervelli llegó a La Nave Turca a mediados de 2012 junto al ex lanzador Juan Rincón a cambio de Jesús Montero, Cleveland Santeliz y Gabriel Noriega.
En este sentido, durante su paso por el Magallanes, vio acción en 21 compromisos, en lo que dejó promedio de .305AVG con 2 jonrones, 5 dobles y 14 remolcadas.
LOS NERVIOS DE UN CARACAS-MAGALLANES
Durante la entrevista, Francisco Cervelli recordó su paso por la Liga Venezolana de Béisbol Profesional, haciendo énfasis de que participó muy poco debido a que se mantenía en un plan de trabajo en cuanto a su acondicionamiento físico y preparación para cada temporada en las Grandes Ligas.
A su vez, Cervelli recordó su primer duelo entre los eternos rivales en la ciudad capital: “La única vez que estaba asustado en mi vida, fue un Caracas-Magallanes en el estadio Universitario”, expresó.
“El Universitario es un hueco, el ruido y el león sonando (…) tuve que pedir tiempo, fui a caminar al montículo, era demasiado alto el ruido”, prosiguió.
“Eso fue la primera vez que yo dije; estoy asustado de verdad”, agregó.
Ese ambiente eléctrico, que Cervelli describe como un ‘hueco’ donde el ruido no tiene escape, marcó su estándar de intensidad competitiva. Pese a que su paso por la LVBP fue breve debido a las restricciones de MLB, el impacto fue profundo. Hoy, tras demostrar su capacidad estratégica en el Clásico Mundial 2026, el carabobeño no cierra las puertas: “estoy abierto a propuestas para volver a dirigir”, sentenció, dejando la mesa servida para un posible regreso a los diamantes invernales, ya sea en Venezuela o en otras latitudes.
