16 años de la perfección que le fue arrebatada a Armando Galarraga

Publicado por

El 2 de junio de 2010 quedó marcado como el día en que la imperfección humana arruinó la historia. Una injusta decisión en la inicial le quitó al lanzador Armando Galarraga un juego perfecto que ya había completado sobre el terreno.

Aquella tarde-noche en el Comerica Park, vistiendo el uniforme de los Tigres de Detroit ante los Indios de Cleveland, el nativo de Cumaná esculpía una obra de arte monticular. Con una mezcla magistral de lanzamientos y un control absoluto de la zona, Galarraga retiró los primeros 26 bateadores que enfrentó. La gloria estaba solo a un out de distancia.

El bateador de turno, Jason Donald, conectó roletazo hacía los predios entre la primera y segunda base. Miguel Cabrera fildeó la bola y la lanzó a Galarraga, quien cubrió la inicial de manera impecable, pisando la almohadilla claramente antes de que llegara el corredor. El público presente atento a la decisión para celebrar junto a su equipo la histórica hazaña.

Sin embargo, el destino y el factor humano dictaron otra sentencia. El umpire de la inicial, Jim Joyce, sentenció “safe”, congelando el festejo y dejando atónitos a los miles de fanáticos, compañeros de equipo al propio lanzador. A pesar de la evidencia visual que hoy hubiese sido corregida en segundos por el sisema de revisión, la jugada permaneció inalterable.

Galarraga en una demostración inédita de caballerosidad, templanza y espíritu deportivo, simplemente sonrió con incredulidad y regresó a la lomita para dominar al siguiente bateador, sellando una blanqueada de 3-0 que, en los libros oficiales, quedó registrada como un juego de un solo imparable.

 

16 AÑOS DESPUÉS DEL ERROR

A 16 años de distancia, el impacto de aquel encuentro trasciende la columna de los records. Al día siguiente del compromiso, un conmovido Jim Joyce admitió públicamente su error entre lágrimas: “le costó a ese muchacho un juego perfecto.»

La respuesta de Galarraga no fue de rencor, sino de una empatía monumental que conmovió al mundo del deporte, aceptando las disculpas con un abrazo en el plato antes del siguiente encuentro. Ambos compartieron posteriormente el premio de la deportividad y coescribieron un libro sobre la experiencia.

 

UN ANTES Y UN DESPUÉS DE AQUEL 2 DE JUNIO

Más allá de la hidalguía con la que asumió el golpe en público, el impacto psicológico de aquella injusticia pareció dejar una huella imborrable en el diestro cumanés. Tras la mítica jornada del 2 de junio, Galarraga no volvió a exhibir la misma consistencia sobre el montículo; un inevitable factor mental pareció fracturar la confianza, la confianza de un lanzador que había tocado el cielo.

Después de esa temporada 2010 con Detroit, el venezolano deambuló de forma efímera por los Diamondbacks de Arizona y los Astros de Houston, para luego buscar un segundo aire en otras latitudes. Sin embargo, sus pasantía en Taiwán y México resultaron infructuosas y sin el éxito de antaño, acelerando el final de su carrera y dejando en el ambiente la eterna duda de que habría sido de su consistencia si la sentencia en la inicial hubiese sido la correcta.

A 16 años de la polémica, el «juego perfecto de los 28 outs» sigue siendo una herida abierta en la mística de la MLB, pero también el testimonio de un caballero del deporte. Galarraga se retiró sin la placa oficial, pero con el respeto intacto de un mundo del béisbol que, cada 2 de junio, ignora las hojas oficiales de anotación para aplaudir la impecable e indiscutible perfección de un lanzador que desafió a la historia.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *