🎯 La Prioridad de Boston: Reforzar la Alineación
Los Medias Rojas de Boston han dejado claro su objetivo para el invierno: añadir un abridor y un bateador de élite al medio de la alineación. Tras cumplir con el primer requisito al adquirir al abridor Sonny Gray de los Cardinals, la gerencia, liderada por Craig Breslow, ha centrado su atención en la ofensiva.
Jon Heyman, de The New York Post, ha revelado la lista de grandes nombres que Boston está considerando seriamente. Esta incluye a los toleteros Kyle Schwarber, Pete Alonso, Kazuma Okamoto, J.T. Realmuto y Alex Bregman. El interés en Schwarber y Realmuto ya se había cubierto a principios de este mes, lo que confirma las intenciones agresivas del club en el mercado. Especialmente notable es el interés por Bregman, quien ya estuvo con los Sox en 2025 y fue elogiado por su liderazgo.
La Tentación del Power: ¿Pete Alonso a Red Sox?
Uno de los nombres más potentes en la lista es el de Pete Alonso, reconocido como uno de los mejores bateadores de poder de las Grandes Ligas. Alonso, quien logró conectar 38 jonrones este año, destaca por su capacidad de cuadrangulares, promediando alrededor de 40 por temporada en su carrera.
Su rendimiento en 2025 fue excelente, registrando una línea ofensiva de .272/.347/.524, lo que se traduce en un wRC+ de 141, el octavo mejor de la MLB. El hecho de que Alonso batee con la mano derecha resulta sumamente atractivo para Boston, cuya alineación actual se inclina notablemente hacia el lado izquierdo. Alonso añadiría potencia y balance al equipo.
Sin embargo, su mercado es incierto debido a sus limitaciones defensivas y velocidad. Aunque busca un ambicioso contrato de siete años este invierno, las proyecciones son más modestas, situándolo en torno a un acuerdo de cuatro años y $110 millones. La gran pregunta para los Sox será si pueden igualar el precio y superar el interés de otros clubes, incluidos sus antiguos Mets.
La Apuesta Internacional: El Riesgo Calculado de Kazuma Okamoto
Otra opción intrigante para Boston es el bateador japonés Kazuma Okamoto. Aunque no tiene experiencia previa en las Grandes Ligas, su historial en la Nippon Professional Baseball (NPB) es impresionante. Desde 2018 hasta 2024, Okamoto conectó al menos 27 jonrones cada temporada con los Yomiuri Giants.
A pesar de que las lesiones limitaron su 2025 a 69 partidos, tuvo su mejor actuación en términos de tasas, bateando .327/.416/.598 con 15 cuadrangulares. Defensivamente, ha jugado principalmente en la tercera base, aunque algunos ojeadores creen que estaría mejor en primera base en la MLB. Como Alonso, batea desde el lado derecho, lo que encajaría perfectamente en la ofensiva de los Red Sox.
Okamoto, que cumplirá 30 años en junio, representa un riesgo conocido por Boston tras la reciente experiencia de Masataka Yoshida. No obstante, tiene un gran atractivo y se proyecta un contrato de cuatro años por unos $64 millones, sin incluir la tarifa de publicación a los Giants.
El Dilema del Infield y el Futuro de Casas
La búsqueda de un bateador de esquina tiene implicaciones directas para el roster actual. La tercera base está libre tras la renuncia de Bregman a su acuerdo. Si bien Marcelo Mayer podría ocupar la tercera o la segunda base, la primera base es un punto de debate.
El futuro de Triston Casas podría verse afectado si los Sox firman a un inicialista más fiable como Alonso. Casas tuvo dificultades en 2025, bateando .182/.277/.303 antes de sufrir una lesión de rodilla que puso fin a su temporada. A pesar de esto, de 2022 a 2024 mostró un gran potencial, bateando .250/.357/.473 con 42 jonrones, destacando por su excelente ritmo de bases por bolas (14.2%).
Si los Red Sox optan por una mejora en la primera base, Casas, que sigue siendo controlable durante tres temporadas con un salario proyectado de $1.7 millones, se convertiría en una atractiva pieza de intercambio. Su traslado podría ayudar a Boston a adquirir un lanzador o realizar otra mejora importante.
Con un impuesto competitivo de saldo de $223 millones, los Red Sox tienen espacio bajo el umbral de $244 millones. El desarrollo de su núcleo joven y el deseo de llegar a la postemporada en 2026 podrían ser la clave para que la propiedad autorice un aumento en el gasto para fichar a una de estas estrellas.
