Un desplante millonario frente al dugout de Rafael Devers
La crisis de los Gigantes de San Francisco sumó un capítulo vergonzoso en el terreno de juego, evidenciando una alarmante desconexión entre Rafael Devers y el cuerpo técnico.
Durante el noveno episodio del compromiso dominical frente a los Marlins de Miami, el antesalista estrella Rafael Devers negoció un boleto que representaba la carrera del empate. Al percatarse de que el manager novato Tony Vitello llamaba al veloz novato Jonah Cox para correr en su lugar, Devers reaccionó de la peor manera.
@tiempoextraverd ¡Nueva polémica con Rafael Devers! 🇩🇴❌ El dominicano se negaba a salir del partido por un corredor emergente. Terminó saliendo claramente molesto, considerado por muchos una falta de respeto a su manager. El juego iba 1-2 en la parte alta de la novena entrada ya que esa carrera representaba el empate Recordemos que salió de los Red Sox tras negarse a jugar la 1B #TiempoExtraRD #SFGiants
El dominicano agitó su dedo de forma amenazante hacia la cueva para frenar el movimiento y, una vez que Cox llegó a la inicial, intentó ahuyentarlo ante la mirada atónita de los presentes. Tras verse obligado a ceder la almohadilla, Devers abandonó el terreno tapándose el rostro con el casco en señal de frustración y esquivó de forma despectiva el saludo del coach de banca, Jayce Tingler.
La deriva de un vestuario sin timonel
Para colmo de males, el amago de rebelión de Devers no sirvió de nada en la pizarra: Cox jamás intentó robarse la base y el encuentro terminó con un elevado y un doble play que sellaron la derrota número 46 de San Francisco en 77 compromisos.
Al término del cotejo, el antesalista se negó a dar declaraciones a los medios de comunicación. Por su parte, Vitello minimizó el berrinche al declarar públicamente que no tenía intenciones de conversar de forma específica con el pelotero sobre el incidente, encendiendo las alarmas en las Grandes Ligas por la falta de autoridad en su gestión.
Esta alarmante pasividad revive los mayores temores que rodearon la contratación de Vitello: ¿Cómo un estratega sin experiencia previa en Las Mayores lograría ganarse el respeto, la credibilidad y exigir cuentas en un clubhouse de primer nivel?.
El silencio cómplice de la directiva
El caos deportivo y disciplinario ocurre bajo la mirada de Buster Posey, presidente de operaciones de béisbol, quien ha optado por el mutismo absoluto y se ha negado a dar la cara ante la prensa local.
Esta preocupante falta de liderazgo institucional deja desamparado a Vitello, quien ha hilvanado declaraciones desafortunadas ante la opinión pública, comparando la indignación de la comunidad con los abucheos que se viven en el béisbol colegial de la SEC.
La falta de consecuencias en el caso de Devers —a quien aún se le adeudan 225 millones de dólares de su contrato— refleja que la cultura de rendición de cuentas que caracterizó a las eras de Bruce Bochy o Bob Melvin ha desaparecido por completo del equipo.
Una tormenta perfecta en el regreso a casa
Los Gigantes inician una crucial estadía en casa a partir de este martes, una vuelta al hogar que promete ser de alta tensión tras los recientes escándalos.
El equipo no solo debe frenar la hemorragia de derrotas en el diamante, sino lidiar con el descontento de miles de aficionados tras la polémica de la «Noche del Orgullo» (Pride Night), donde cuatro lanzadores alteraron o rechazaron usar el uniforme conmemorativo por motivos religiosos.
Con el desfile del Orgullo de la ciudad programado para este mismo fin de semana, la organización se encuentra bajo la lupa por su tibia respuesta institucional, en un mercado de la Bahía donde, tras la mudanza de los Atléticos de Oakland a Sacramento, los Gigantes parecen operar con la complacencia de un monopolio al que ya no le importan las formas ni su propia dignidad.
💡 El toque de @kevinmoraf:
«¡Ay, papá! ¡Se prendieron las alarmas en San Francisco y de qué manera, mi gente! [Selección de fuentes: Personal_Context] Lo que pasó el domingo con Rafael Devers es la gota que derramó un vaso lleno de frustración, indisciplina y malas decisiones. Miren, que un pelotero que cobra 225 millones de dólares le pinte un dedo al manager en la cueva, intente echar a un compañero novato de la base y le haga el feo al coach de banca, es una falta de respeto inaceptable en cualquier nivel del béisbol, pero más en las Grandes Ligas. Esto con Bruce Bochy en el dugout no pasaba ni en broma, se los aseguro.
Ahí es donde se le ven las costuras a la contratación de Tony Vitello. El tipo saltó directo desde el béisbol universitario de Tennessee a uno de los puestos más calientes de la Gran Carpa y se nota que el vestuario le quedó gigante. Si dejas pasar el hecho de que tus pitchers saboteen la camiseta del ‘Pride Night’ y luego permites que tu estrella te pase por encima en televisión nacional sin pedirle cuentas, perdiste el timón del barco. Y ojo con Buster Posey, que era un líder natural como receptor, pero desde la oficina se ha quedado mudo. Los Gigantes están perdiendo juegos a un ritmo espantoso, pero lo peor es que están perdiendo la identidad. 📉 standard ¿Creen ustedes que la directiva debe sancionar internamente a Devers o la culpa es de Vitello por no imponer respeto? ¡Yo los leo aquí abajo en la caja de comentarios! 👀👇»
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