El diamante donde los sueños de Máximo Acosta se hacen realidad
Máximo Acosta creció viendo a los Tiburones de La Guaira desde las gradas del Estadio Universitario. Hoy, con 22 años, está a punto de cumplir el sueño que lo acompañó desde niño: vestir el uniforme salado y defenderlo en el terreno.
Nacido en Caracas, el infielder siente un profundo sentido de pertenencia por el equipo. “Estamos aquí para defender la camiseta de Tiburones con mucho amor, respeto y compromiso”, afirma con emoción.
Un fanático convertido en pelotero
Antes de llegar a La Guaira, Acosta perteneció a Bravos de Margarita y Águilas del Zulia, aunque nunca jugó con ellos. Su llegada al puerto guairista marca el inicio de una etapa que espera sea memorable.
“Como soy fanático será algo único estar en el terreno”, dice. Su mayor ilusión: enfrentar y vencer a los Leones del Caracas. “Como seguidor de La Guaira será especial enfrentarlos en el campo”.
Aprender de los mejores en poco tiempo
Con el visto bueno de los Marlins de Miami, Acosta podrá jugar sin restricciones hasta noviembre, cuando regresará a Estados Unidos por el nacimiento de su hijo. Mientras tanto, aprovechará cada momento para aprender.
Gregorio Petit lidera un cuerpo técnico con figuras como Alex Cabrera y Ramón Hernández. “Todos son de experiencia, y les puedo preguntar cuando tenga dudas”, comenta Acosta, quien busca mejorar su lectura de pitcheos quebrados, clave en la LVBP.
El Universitario: un templo de recuerdos
El Estadio Universitario no es solo su casa deportiva, también es parte de su historia familiar. “Este parque me lleva a la infancia”, dice. Su padre, ya fallecido, lo hizo guairista. Además, es primo de Johnny Celis, exjugador del equipo.
Primeros pasos en las Grandes Ligas
En 2025, Acosta debutó con los Marlins. Su primer hit fue un cuadrangular. En sus primeros 18 turnos, conectó tres jonrones, entrando en los libros de récords de la MLB. Jugó 19 partidos y sumó 11 hits en 61 turnos legales.
