Aunque el resultado fue holgado, la goleada del Benfica en el Mundial de Clubes 2025 dejó más preguntas que certezas. La figura fue, como tantas veces, Ángel Di María, quien firmó un doblete y dejó destellos de su talento, pero el encuentro terminó eclipsado por conflictos internos, desilusiones individuales y tensión en el banquillo.
La actuación de Álvaro Carreras volvió a estar lejos de lo esperado. Tras pasar sin pena ni gloria ante Boca y Auckland, su desempeño ante los neozelandeses fue tibio. Mientras su carril izquierdo fue inofensivo, la otra banda brillaba con la inventiva de Di María. El argentino provocó un penal tras filtrar un pase exquisito a Prestiani, que él mismo convirtió con categoría justo antes del descanso.
El juego, dominado por el Benfica pero sin mucha chispa, se vio interrumpido por un diluvio en la península de Florida que detuvo la acción por casi dos horas. Tras la reanudación, Carreras fue reemplazado por decisión técnica. La entrada de Dahl revitalizó al equipo, generando profundidad por la izquierda y facilitando el golazo de Pavlidis.
Pero la noche se tornó amarga con una escena inesperada: Orkun Kokcu reaccionó con furia ante su cambio, encarándose con el técnico Bruno Lage. La discusión se elevó de tono al punto de rozar la ruptura. Aunque Renato Sánches aumentó la ventaja y Barreiro puso la guinda con un doblete, la fractura emocional ya era evidente.
É isto saber gerir um plantel? É isto saber gerir homens?
Não estou a defender o Kokcu, nem sei o que se passou.Então mas o Renato marca um golo e vais «chamar nomes» ao homem? Isto é treinador de quê crl? pic.twitter.com/o8GuhntBNC
— Scof (@scof1904) June 20, 2025
En vez de celebración, en Orlando se respiraba descontento. El Benfica, más allá del 5-0 final, deberá sanar heridas internas si quiere aspirar a algo más en el torneo.
